Narra Mónica.
Le he comprado las bambas a Aitor y ya vamos hacia el coche.
-¿Dónde os dejo? -les digo a Carolina y Angy.
-Pues, déjanos en el hotel -me dice Angy.
-Vale.
Subimos al coche, arranco y vamos hacia el hotel. Por suerte no hemos pillado mucho tráfico y en unos quince minutos hemos llegado. Yo voy a casa. Cling. Cling. Aprovecho el semáforo rojo para mirar los mensajes.
*Cariño a qué hora vienes?*
*Mama hoy no ceno en casa, voy a casa de un amigo*
Son de Óscar y Aitor.
*Ya voy para allá*
*Ok*
Les contesto y se pone verde. En unos veinte minutos estoy en casa. Veo a Aitor salir, me da un beso y se va. Entro, dejo las llaves en el recibidor y oigo música. Avanzo hacia el comedor y veo velas. Busco a Óscar con la mirada.
Narra Ángel.
Son las siete y media y estoy esperando a Sylvia en el hall del hotel. No sé porqué he pensado en ella para salir a tomar algo, la verdad. Tengo el coche fuera, pero hace frío. La veo llegar, se ha cambiado. Se ha puesto unos pantalones negros y una camiseta roja con una chaqueta negra de cuero.
-Ey -la saludo con dos besos-, te has cambiado, ¿no?
-Sí... -me dice.
Veo pasar a Toñi que nos dice adiós con la mano y coge un taxi.
-Que viene Roberto hoy -me dice Sylvia.
-Me alegro, se va a poner contenta -le digo-. ¿Qué? ¿Vamos al coche?
Asiente con la cabeza y vamos hacia el coche. Le abro al puerta, me sonríe y entra. Cierro la puerta y me subo yo también. Arranco.
-¿Dónde vamos? -me dice.
-Sorpresa... -la miro y sonrío.
Narra Óscar.
Han llenado la habitación de pétalos de amapolas, la casa de velas y de la cocina...de eso me he encargado yo. Y como hacía frío me he decidido por cenar dentro. Aitor se ha ido hace un momento. Oigo la puerta. Y tacones. Ha llegado. Se queda parada en el comedor. Me busca con la mirada. Salgo de la cocina y me dejo iluminar por las velas. Sonreímos. Ella avanza hasta donde estoy yo. Me sonríe. Sabe que su sonrisa es mi mayor debilidad. Se queda parada enfrente mío. Sin decir nada pero diciéndolo todo. Le cojo la mano y la acompaño a la silla. La retiro para que se siente y me voy a la cocina. Vuelvo con dos platos de espaguetis. Le sirvo el suyo y dejo el mío en mi sitio, me siento frente a ella. Volvemos a sonreír.
-¿Y todo esto, porqué? -me pregunta.
-Porque te lo mereces.
Empezamos a cenar. Reímos y no paramos de hablar. Sí, sigo enamorado de esta mujer tanto como el primer día.
-Mónica, te quiero tanto como el primer día.
-Y yo.
Me levanto, retiro los platos y voy a buscar el postre. Pastel de chocolate. Vuelvo con el pastel y los platos y las cucharillas.
que romántico Oscar. Yo quiero un hombre así :,,((
ResponEliminaTodas queremos un hombre así...jajajaja
EliminaMadre mia! Qué momento más bonito cuando entra Mónica y ve la decoración. Qué romántico es Óscar. Toñi va a estar con su marido y Àngel y Sylvia... bueno a tomar algo. De momento no voy a pensar nada más,son profe y alumna y amigos ;)
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